
Aquí os presento mi preciosa y dulce Cira, que por desgracia tiene su triste historia. De esto hace ya unos siete años... un tarde de verano estábamos aquí en casa, y aparecía mi prima ( la de las botas de piel no la otra jaja) con una cajita de zapatos, la abrió y había una bolilla de pelo muerta de miedo e infectada de pulgas, pero preparaos que aquí viene la historia. Resulta que mi prima vio como unos hijos de...., estaban con dos gatillos torturándolos , haciéndole todo tipo de perrerías con cuerdas... bueno bueno no entro en detalles que me hierve la sangre....., entonces mi prima que pasaba por allí y vio a la gatilla, la cogió porque los muy hijos de.....iban a buscar una cuerda para atársela al cuello y engancharla en un tubo de escape .....os lo imagináis ¿no?....bueno mejor que no os lo imaginéis.....
Cuando abrimos la cajita y vimos esa cosa tan preciosa , tan buena , con semejante historia no tuvimos corazón para no acogerla.
La llevamos al veterinario porque la gatilla la veíamos rara, chocaba con todo, y las pupilas las tenía siempre dilatadas, el veterinario le hizo unas pruebas y nos dijo que ¡estaba ciega¡, que a causa de un golpe o de una fuente de calor ( un tubo de escape por ejemplo), se había dañado irreparablemente los conos y los bastones ( los conos nos proporcionan la visión, los bastones el color), y si esto era poco nos confirmó que encima era portadora del virus de la leucemia felina. Todo esto que nos dijo el veterinario nos incitó más aun si cabe a que la gatita nos la quedábamos sin pensarlo un instante.
Y ahí la tenéis después de 7 años, como una reina bien cuidada, alimentada y rodeada de todo el amor que un animal tan cariñoso, tan buena y noble como mi dulce Cira.